poemas de hadas
A MIS HADAS Esos seres etéreos que flotan por el aire, como destellos mágicos. Llenos de colores y fantasia, allí donde todo es posible. Donde la felicidad y la sonrisa es contagiosa, y el juego es compartido. Oh!! bellezas místicas, manifiesten todo su poder. Que siempre hay una sonrisa, que es el mayor poder que uno tiene, para convertir la oscuridad en luz. (Marcela Ciaffone Kenny) LOS SUEÑOS El hada más hermosa a sonreído al ver la lumbre de una estrella pálida, que en hilo suave,blanco y silencioso se enrosca al huso de su rubia hermana. Y vuelve a sonreír porque en su rueca el hilo de los campos se enmaraña. Tras la tenue cortina de la alcoba está el jardín envuelto en luz dorada. La cuna,casi en sombra.El niño duerme. Dos hadas laboriosas lo acompañan, hilando de los sueños los sutiles copos en ruedas de marfil y plata. (Antonio Machado) CAMINANDO EN LA PENUMBRA Madre Luna despiertas sus ojos y en ellos lágrimas haya ¿Por qué lloras mi niña? ¿porqué estás triste mi alma? En tu frío sueño te miro y con un suspiro contestas Con tu mente nublada me llamas ¿acaso no sabes porque llego? El silencio de tus lágrimas Y el vacío de tu corazón me han alertado No, por todo esto mis motivos has olvidado Desde ti misma vengo para revivir tu llanto para que sea un canto. Pequeña,duele,se que duele pero observa al despertar ya llega No más desagradables sorpresas no a oscuras y calladas condenas ¿ves? asoman en el futuro las esperanzas marcando en tus labios las sonrisas en tu alma la templanza Ahora sabes y tu dolor escuchas mañana Amanecer si. (Autor desconocido). CANCION DE HADAS Hadas divinas hadas Cree en las hadas en las rosadas,felices noches estivales, y también en esas noches extrañas cuando entre abismos de sombras en el silencio del silencio y se encuentra de súbito una líquida palabra melodiosa como una fresca agua recóndida,un agua de duce mirada. ¿No creer ya en las hadas? Pero entonces...Yo creo,ciertamente, que mi antigua haya era una reina de las hadas, y lo supe cuando en el cielo de su mirada subían rosas ardientes y cuando su palabra quemó mi piel sin dejar señales, y porque en su corpiño,bajo las sedas le palpitaban palomas blancas. Ahora el silencio un silencio duro,sin manantiales, sin retamas,sin frescura, un silencio que persiste y se ahonda aun detrás del estrépito delas ciudades que se derrumban. Y las hadas se pudren en los estanques muertos entre algas y y hojas secas malezas, o sean transformado en trajes de seda abandonados en viejos armarios que se quejan, trajes que lucieron ciñéndose a la locura de las hadas entre luces y músicas. (Autor Aurelio Arturo).
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