Desde mi madura adolescencia, sueño por descubrir que existen seres mágicos con los que podemos habitar virtualmente, mas allá del materialismo que nos rodea por todas partes. Percibir a una preciosa ninfa, una anjana de medio metro,
con su cabeza adornada con florerillas silvestres, con túnica blanca y cara angelical 
Yo que camino casi de puntillas, y que a veces vuelo por encima de esta selva asfáltica que llamamos sociedad, quiero adentrarme por un bosque donde poder encontrar la magia de soñar despierto para convivir imaginativamente, con seres de buen corazón, seres fantásticos pero de una gran belleza interna.
Esta semana haciendo un curso de informática, me dio la profesora, la descripción de una anjana soñada que todos llevamos dentro de nuestra imaginación. Yo que soy un soñador me fui tras ella por los bosques de Cantabria.
Muy cerca del pueblo de Ruente (Cantabria), hay un monte llamado A,A. Si te adentras ,entre su frondosidad, existen árboles milenarios, tejos , como el “Belén” con cavidades hogareñas para refugio de pastores.
También se encuentra por allí “El Mellizo” un enorme árbol que no le abrazan ni entre diez personas. De ese bosque, guardo un recuerdo, un árbol llamado “El Cubilón”, el mas viejo del monte, al que un día fui a visitar, y por su ancianidad, encontré muerto. Yacía silencioso en el suelo, con toda su enorme largura. Yo le dedique un escrito: “Adiós Cubilón”, Solo me quedaron las fotos que nos hicimos con mis hijos.
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